“El espíritu del Señor está sobre
mí, porque él me ha ungido”
Lleno del Espíritu Santo, después de haber superado la tentación que el maligno le había preparado en el desierto, Jesús va a la ciudad donde se había criado. La fama de Jesús se había extendido por Galilea. Ahora, en la sinagoga de Nazaret, viene a manifestar el cumplimiento de la profecía de Isaías. Lo que anhela el Pueblo de Israel se pone de manifiesto delante de los ojos de la asamblea. El Mesías de Dios que trae consigo el proyecto de liberación total de la persona.
Seguramente que en la sinagoga todos se quedasen un tanto admirados al escuchar a Jesús expresar estas palabras. Es decir, que ante su pueblo toma la actitud de Maestro de la Ley, se sienta en la cátedra, toma el rollo de la ley, pronuncia la palabra y sobre ella, lanza el mensaje.
De este modo, se da a conocer quién es Jesús y las acciones que avalan su persona. El Reino de Dios se está haciendo presente gracias que, a los humildes, a los pobres, se les predica la palabra, se les predica la liberación total de la persona humana, que tiene muchas esclavitudes debido a lo compleja que puede ser a veces la vida.
Solo el que está oprimido y escucha una palabra de aliento es capaz de comprender lo que significa liberarte del peso que llevas cargando toda tu vida, desde la culpa, desde la ignorancia, desde el miedo. Siempre hay cosas que hemos hecho mal, pero la compasión de Jesús, el amor hacia la persona, hace posible liberarte.
El año de gracia del Señor, que tiene tintes recogidos del profeta Isaías después de la restauración que el Señor hace con su pueblo tras la deportación en Babilonia. Recoge también la idea del año jubilar que aparece en Levítico 25, la liberación de la tierra y de todos los habitantes.
Tiempo de perdón, de sanación de las heridas sufridas, tiempo de reconciliación, tiempo de oportunidades y horizontes nuevos. Nuestro tiempo en el que se ve iluminada nuestra existencia por la gracia de Dios que lo restaura todo y nos da la esperanza y la confianza de una relación nueva con todo.
El proyecto de liberación y salvación que inicia el profeta de Nazaret en la vida de aquel que se encuentra con Él en los caminos de la vida. Acoger la vida y el amor que nos ofrece Jesús para transformar la pobreza de nuestra realidad en plenitud.
Fuente: Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P., Convento de Santo Domingo (Caleruega)
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