jueves, 17 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 18/09/26

El divino Corazón atraído por nuestra miseria

Un día, la meditación lleva a Gertrudis a tomar conciencia de su miseria interior. Esto le causa un gran desprecio de sí misma y ansiosa y turbada se pregunta cómo será posible gustar a Dios, que ve en ella todas las manchas. Dónde ella sólo descubre una mancha, su divina y penetrante mirada puede ver una infinidad.

El consuelo le es dado a Gertrudis con esta respuesta divina: “El amor rende amable al amado”. Ella comprende con esto que, sobre la tierra, entre los hombres, el amor tiene tanta fuerza, que la fealdad misma place al amante, gracias al amor que tiene. Hasta hacerle desear a veces, por amor, parecerse al amado. ¿Cómo dudar qué quien es Dios Caridad no pueda, por virtud de su amor, rendir amables a los que ama? (…)

Otra vez, el recuerdo de sus faltas pasadas la puso en tal confusión, que Gertrudis trató de esconderse para siempre. He aquí que el Señor se inclinó hacia ella con tanta reverencia, que toda la corte celestial, admirativa, trató de retenerla. Entonces el Señor respondió: “No puedo absolutamente dejar de unirme a quien, con las sólidas cuerdas de la humildad, atrae hacia ella a mi divino Corazón”.

Fuente: Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301), monja benedictina

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 17/09/26

La acogida del fariseo y de la pecadora

Acojamos a nuestro Dios y Salvador, el verdadero médico, el único capaz de curar nuestras almas, él que tanto sufrió por nosotros. Llama sin cesar a la puerta de nuestro corazón para que le abramos y le dejemos entrar, para que descanse en nuestras almas, nos lave los pies y los envuelva de perfume y se quede con nosotros. En un lugar del evangelio, Jesús reprende a uno que no le había lavado los pies, y en otro lugar dice: “Mira que estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa...” (Ap 3,20) Por esto ha soportado tantos sufrimientos, ha entregado su cuerpo a la muerte y nos ha rescatado de la esclavitud: para venir a nosotros y morar en nosotros.

Por esto, el Señor dice a los que en el día del juicio estarán a su izquierda, condenados al infierno: “Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me alojasteis; estaba desnudo y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.” (Mt 25,42-43) Porque su alimento, su bebida, su vestido, su techo, su descanso están en nuestro corazón. De ahí que está llamando sin cesar, queriendo entrar. Acojámosle, pues, e introduzcámosle dentro de nosotros, ya que él es también nuestro alimento, nuestra bebida, nuestra vida eterna.

Y toda persona que no lo acoge ahora en su interior, para que ahí descanse, o mejor dicho, para que ella descanse en él, no heredará el Reino de los cielos con los santos; no podrá entrar en la ciudad celestial. Pero tú, Señor Jesucristo, danos poder entrar para gloria de tu nombre, junto con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Fuente: Homilía atribuida a San Macario de Egipto (¿-390), monje

martes, 15 de septiembre de 2026

Horarios de la parroquia desde 14 de Septiembre 2026

Horarios de la parroquia desde 14 de Septiembre 2026

 A partir del próximo 14 de Septiembre los horarios de la Parroquia serán:


APERTURA

El templo de lunes a viernes: 

      - 18:00 a 20:30 h.

Domingo y festividades religiosas:

     - 10:30 a 14:00 h
     - 19:30 a 21:15 h

MISAS

Domingos y festividades religiosas:

     - 11:00 h
     - 13:00 h
     - 20:00 h

Lunes a Viernes:

     - 08:30 h
     - 19:30 h

Sábados y Vísperas de festivos:

     - 20:00 h

DESPACHO

Lunes a viernes en C/Santo Rey, 23 (Junto al templo):

     - 11:00 a 13:00 h  (Lunes, Miércoles y Jueves)
     - 16:30 a 20:00 h  (Martes y Jueves)
     - 16:30 a 18:00 h  (Miércoles y Viernes)


Comentario lectura evangelio 16/09/26

Dios nos llama incansablemente a la conversión

¿Hasta cuándo esperaremos para decidirnos a obedecer a Cristo, que nos llama a su Reino celestial? ¿No nos vamos a purificar? ¿No vamos a dejar de una vez este género de vida que llevamos, para seguir a fondo el Evangelio? (...) Decimos que deseamos el Reinado de Dios, pero sin preocuparnos demasiado por los medios a emplear para conseguirlo.

Aún más, por la vanidad de nuestro espíritu, sin preocuparnos lo más mínimo por observar los mandamientos del Señor, creemos ser dignos de recibir las mismas recompensas que aquellos que han resistido al pecado hasta la muerte.  Pero ¿quién en tiempo de la siembra ha podido quedarse sentado y dormir en casa y después recoger las gavillas preparadas durante la cosecha? ¿Quién ha hecho la vendimia sin haber plantado y cultivado la viña? Los frutos son para los que han trabajado, las recompensas y las coronas para los que han vencido. ¿Alguien ha coronado a un atleta que no se hubiera ni siquiera revestido para combatir con su adversario? Sin embargo, no sólo es necesario vencer sino también “luchar según las reglas”, como dice el apóstol Pablo (2 Tes 114,5), según los mandamientos que nos han sido dados. (…)

Dios es bueno, pero también es justo (…):”El Señor ama la justicia y el derecho” (Sal 32,5), por eso Señor "celebraré con un canto la bondad y la justicia (Sal 100, 1) (…) Fíjate con qué discernimiento el Señor usa la misericordia. No es misericordioso sin ver, no juzga sin tener piedad, porque “el Señor es justo y bondadoso, nuestro Dios es compasivo” (Sal 114,5). Entonces, no tengamos de Dios una idea incompleta. Su amor por los hombre no sea un pretexto para nuestra negligencia.

Fuente: San Basilio (c. 330-379), monje y obispo de Cesárea en Capadocia, doctor de la Iglesia

lunes, 14 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 15/09/26

Hijo, aquí tienes a tu Madre

Aquí tienes a tu hijo”, dice el Señor a la Santa Virgen. Nuestro Señor le da todos los seres humanos por hijos, pidiéndole un corazón de madre para todos … Ella lo cumple y continuará toda la eternidad a cumplir con perfección incomparable este pedido de Dios, como todos sus pedidos. Seamos absolutamente seguros que ella tiene por todo ser humano un corazón maternal. Dirijámonos a esta querida Madre todopoderosa en todo lo necesario, con la total confianza de un niño a su madre. Una madre que ama infinitamente más que lo que puede amar una madre terrestre. Es una madre que puede obtener absolutamente todo de Dios, todo lo que es verdaderamente bueno para el alma…

Aquí tienes a tu Madre”. Esto se dirige a cada alma. Todos tenemos que tratar a la Santa Virgen como a nuestra Madre, rendirle las atenciones que un buen hijo debe a tan buena madre: afecto, honor, servicio, confianza. O sea, ¡todo lo que Nuestro Señor le rendía a la Santísima Virgen! Amémosla y honrémosla, cuidándola y permaneciendo con ella en la oración. Sirvámosla, ayudando lo mejor que podemos en las obras que ella favorece o que se emprenden en su honor. Tengamos en ella confianza absoluta e invoquémosla sin dudar para lo que necesitemos, en deseos, emprendimientos, obras y acciones (…). Mostrémonos hacia ella como el más tierno de los hijos, recordando que ello es esencial en la obediencia a Jesús y la imitación de Jesús. En la obediencia, porque él lo pide formalmente y con solemnidad desde lo alto de la cruz. En la imitación, porque fue siempre un hijo modelo para su madre…

Fuente: San Carlos de Foucauld (1858-1916), ermitaño y misionero en el Sahara

domingo, 13 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 14/09/26

¡Cristo está hoy en la cruz y nosotros celebramos fiesta! ¡Para que conozcas que la Cruz es fiesta y solemnidad espiritual! Anteriormente la cruz era cosa de condenación; pero ahora, en cambio, ha venido a ser cosa de honra. Anteriormente era señal de condenación; actualmente lo es de salvación. Ella nos ha sido causadora de innumerables bienes. Ella nos libró del error; ella nos iluminó cuando estábamos sentados en las tinieblas; ella nos reconcilió con Dios cuando ya estábamos vencidos, y de enemigos nos hizo sus domésticos, y de alejados nos hizo vecinos de Dios. Ella es destrucción de la enemistad, guardiana de la paz, tesoro de bienes infinitos.

Por ella no vagamos ya en los desiertos, porque hemos conocido el camino verdadero; ya no vivimos fuera del palacio, pues hemos encontrado la puerta; no tememos los dardos encendidos del diablo, porque hemos encontrado la fuente. Por la cruz ya no estamos en viudedad, pues hemos recibido al Esposo; no tememos al lobo, pues hemos encontrado al Pastor. Por la cruz no tememos ya al tirano, pues estamos al lado del Rey.

Y por esto, al celebrar la memoria de la Cruz, hacemos fiesta por la Cruz: «¡Celebrémosla, dice Pablo, no con la vieja levadura, sino con ázimos de pureza y de verdad.» (1Co 5,8) Y luego, añadiendo la causa, prosigue así: «¡Porque nuestra Pascua, Cristo, ya ha sido inmolado!» (1Co 5,7).

Fuente: San Juan Crisóstomo, obispo

viernes, 11 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 12/09/26

Tener como deseo únicamente la voluntad de Dios

Con el texto de Isaías “Darás gloria a Dios siguiendo tus caminos” (cf. Is 51,7), Gertrudis comprendió que el que reflexiona con anterioridad sobre lo que va a hacer o decir, y viendo que no es de ninguna utilidad refrena su ímpetu, tendrá una triple ventaja. Primero, (…) le es dado encontrar en Dios las más suaves delicias. Segundo, los pensamientos malvados tendrán menos fuerza sobre él. Tercero, en la vida eterna el Hijo de Dios le acordará una más abundante participación a los frutos de esta eminente santidad de vida, que le hace hacer frente con imponente nobleza a la tentación y a triunfar gloriosamente. (…)

Con el texto “He aquí, ya tiene su recompensa con él” (cf. Is 40,10), Gertrudis comprendió que, en su amor, el Señor es él mismo la recompensa de sus elegidos. Prodigándose con tanta dulzura que el alma que lo ama puede decir de verdad que, por efecto de la extrema bondad del Señor, es recompensada mucho más allá de todo mérito. “Y su obra está ante él”, significa que habiéndose remitido enteramente a la divina Providencia, en toda acción tiene el único deseo que la voluntad de Dios le acuerde ser como perfecta ante él. (…) Ella comprendió que el que haga sinceramente penitencia de todo lo que haya cometido u omitido y se disponga a obedecer los preceptos de Dios, será verdaderamente santificado ante Dios. (…) 

Con el texto “Canten al Señor un cántico nuevo” (cf. Is 42,10), comprendió que cuando canta al Señor un cántico nuevo, pone en su canto el impulso de un don interior. Esa gracia del impulso le viene de Dios, por eso, el acto nuevo que resulta será agradable a Dios.

Fuente: Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301), monja benedictina