"Con vosotros conocerán al
que me envió"
Tenemos entre el acervo de
refranes uno muy conocido: “Se cosecha lo que se siembra” (Gál. 6,7) y parece
que la vida es así. Pero, para sorpresa nuestra, sorpresa muy común en el
Evangelio, hoy el Señor nos habla de lo contrario: “Si el mundo os odia, sabed
que me ha odiado a mí antes que a vosotros”. Porque Jesús “pasó haciendo el
bien” y recibió odio y muerte; Él amó en cada momento de su vida y se dio
completamente y sin condiciones a los demás y, sin embargo, el mundo lo llegó a
odiar manipulando sus palabras y tergiversando su propia vida.
Uno se pregunta cómo es posible
eso, por qué el amor puede generar odio, persecución y muerte. Y es una
pregunta válida hoy, como lo fue ayer y, como seguramente, lo será en el
futuro: parece que la humanidad no tiene remedio y la situación actual en el
mundo nos lo repite una y otra vez; guerras, xenofobia, odio, mentira, racismo…
y, ahí radica la dificultad, persecución a quienes quieren contrarrestar todo
eso con actitudes de paz, reconciliación, fraternidad, inclusión, dignidad…
No es necesario llegar a ser
dogmático o querer construir un mundo dicotómico, sin matices, pero es una
realidad que se va notando cada vez más, debido a la polarización de las
actitudes de nuestro mundo inclinándose hacia una ideología destructiva y
alejada del amor, y hundiéndose en un mundo que no es del que Jesús nos habla.
Y precisamente ahí es donde
podemos comprender la realidad a la que Jesús se refiere: no es el mundo en el
que Jesús nos quiere, sino del que nos saca, no huyendo de él sino
defendiéndonos de él (Jn 17,15).
Amar en nuestro mundo, amar al
estilo de Jesús, es ponerse del lado de las víctimas y, por tanto, en contra de
los que causan el sufrimiento y la muerte. Amar al estilo de Jesús es ponerse
del lado de los descartados y, por tanto, en contra de los “magnates de la
tierra” que acumulan riqueza y poder, decidiendo quien puede vivir y quién no.
Amar al estilo de Jesús, es ponerse al lado de los que se niega su humanidad y,
por tanto, es ponerse en contra de los racistas, xenofóbicos, homofóbicos. Amar
al estilo de Jesús, es amar la justicia y la paz y correr detrás de ellas y,
por tanto, es ponerse en contra de los violentos, los corruptos que no tienen
interés por el bien común, sino únicamente por su propio bien.
Y hemos de ser claros, el que
tiene unos principios cristianos auténticos, el que se pone a amar desde lo más
profundo, tendrá enemigos, como los tuvo Jesús; mucha gente que les odie y
persiga.
¿Así, sin más? ¿Tan triste es la
realidad? Escuchando la Palabra de Jesús, hablando de su propia experiencia y
de la experiencia de tantos que han vivido y muerto por ese otro mundo en el
que Jesús cree, sí es así, pero con un pequeño, y grande a la vez, matiz: “si
han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra”, es decir, también habrá
otros, y cada vez más, que comprenderán lo que significa el Amor y llegará a
conocer a quien nos envía.
El final no será siempre la
muerte porque conocer al hermano, reconocer al que está a nuestro lado como
prójimo, nos hace conocer a Dios y seguir haciendo realidad ese “otro mundo que
es posible”.
Fuente: Fray Antoni Miró Gallego
O.P., Convento de Santo Domingo Ra`ykuéra (Asunción. Paraguay)