domingo, 21 de junio de 2026

Recepción al equipo de restauración Altar Mayor

Nueva vida para nuestro Altar Mayor: recibimos al equipo de restauración

La comunidad parroquial conoció de cerca a los expertos encargados de recuperar nuestro patrimonio.
En la mañana del pasado martes 16, nuestra parroquia vivió un momento de profunda alegría y comunión. Tuvimos el honor de recibir y presentar oficialmente a la comunidad a parte del equipo encargado de la restauración del altar mayor.
El encuentro se desarrolló en un ambiente marcadamente distendido y fraterno. Durante la visita, los restauradores tuvieron la oportunidad de conversar con varios miembros de nuestra comunidad. Este diálogo les permitió sumergirse de lleno en la realidad de nuestra parroquia, descubriendo no solo su valor material y artístico, sino también su riqueza espiritual y humana.
Con este emotivo punto de partida, se inician unos trabajos que no solo embellecerán nuestro templo, sino que fortalecerán los lazos de nuestra gran familia parroquial. Agradecemos a los profesionales su cercanía y pedimos a toda la comunidad que los acompañe con su oración en esta hermosa tarea.


sábado, 20 de junio de 2026

Comentario lectura evangelio 21/06/26

«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse»

No tienes «aquí domicilio permanente» (Hb 13,14). Dondequiera que estuvieres, serás extraño y peregrino, y no tendrás nunca reposo, si no estuvieres íntimamente unido con Cristo. ¿Qué miras aquí no siendo éste el lugar de tu descanso? En los cielos debe de ser tu morada, y como de paso has de mirar todo lo terrestre. Todas las cosas pasan, y tú también con ellas. Guárdate de pegarte a ellas, porque no seas preso y perezcas.

En el altísimo pon tu pensamiento, y tu oración sin cesar sea dirigida a Cristo. Si no sabes contemplar las cosas altas y celestiales, descansa en la pasión de Cristo y habita gustosamente en sus sagradas llagas. Porque si te acoges devotamente a las llagas y preciosas heridas de Jesús, gran consuelo sentirás en la tribulación, y no harás mucho caso de los desprecios de los hombres, y fácilmente sufrirás las palabras de los maldicientes. Cristo fue también en el mundo despreciado de los hombres, y entre grandes afrentas y desamparo de amigos y conocidos, y en suma necesidad. Cristo quiso padecer y ser despreciado, y ¿tú te atreves a quejarte de alguna cosa?....

Sufre con Cristo y por Cristo, si quieres reinar con Cristo. Si una vez entrases perfectamente en lo secreto de Jesús, y gustases un poco de su encendido amor, entonces no tendrías cuidado de tu propio provecho o daño; antes te holgarías más de la injurias que te hiciesen; porque el amor de Jesús hace al hombre despreciarse a sí mismo. El amante de Jesús y de la verdad, y el hombre verdaderamente interior y libre de las aficiones desordenadas, se puede volver fácilmente a Dios, y levantarse sobre sí mismo en el espíritu, y descansar gozosamente. Aquel a quien gustan todas las cosas como son, no como se dicen o estiman, es verdaderamente sabio y enseñado más de Dios que de los hombres.

Fuente: Imitación de Cristo, tratado espiritual del siglo XV

viernes, 19 de junio de 2026

Comentario lectura evangelio 20/06/26

Hoy el Evangelio habla claramente de vivir el “momento presente”: no darle vueltas al pasado, sino abandonarse en Dios y su misericordia. No atormentarse por el mañana, sino confiarlo a su providencia. Santa Teresita del Niño Jesús afirmaba: «Sólo me guía el abandono, ¡no tengo otra brújula!».

La preocupación jamás ha resuelto ningún problema. Lo que resuelve problemas es la confianza, la fe. «Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe?» (Mt 6,30), dice Jesús.

La vida no es por sí misma demasiado problemática, es el hombre quien carece de fe… La existencia no siempre es fácil. A veces es pesada; con frecuencia nos sentimos heridos y escandalizados por lo que sucede en nuestra vida o en la de los demás. Pero afrontemos todo esto con fe e intentemos vivir, día tras día, con la confianza en que Dios cumplirá sus promesas. La fe nos llevará a la salvación.

«No os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal» (Mt 6,34). ¿Qué quiere decir esto? Hoy, busca vivir de manera justa, según la lógica del Reino, en la confianza, la sencillez, la búsqueda de Dios, el abandono. Y Dios se ocupará del resto…

Día a día. Es muy importante. Lo que nos agota a menudo son todas esas vueltas al pasado y el miedo al futuro; mientras que cuando vivimos en el momento presente, de manera misteriosa, encontramos la fuerza. Lo que tengo que vivir hoy, tengo la gracia para vivirlo. Si mañana debo hacer frente a situaciones más difíciles, Dios incrementará su gracia. La gracia de Dios se da al momento, día a día. Vivir el momento presente supone aceptar la debilidad: renunciar a rehacer el pasado o dominar el futuro, contentarse con el presente.

Fuente: P. Jacques PHILIPPE, (Cordes sur Ciel, Francia)

Comentario lectura evangelio 19/06/26

El verdadero tesoro

En este capítulo 6 de Mateo, nos va guiando a la práctica de las buenas obras: la limosna, la oración, el ayuno, el verdadero tesoro, la luz y tinieblas, Dios y el dinero y al final la confianza.

Con estas recomendaciones, Jesús desenmascara la maldad de la codicia en su raíz más profunda: la idolatría. “Mamón”, dios del dinero, es el rival irreconocible del Dios de las bienaventuranzas, cuya santidad se manifiesta en el esplendor de su generosidad.

El afán y la ilusión de los discípulos de Jesús deben estar centrados en el reino, ese es su tesoro. “Cuanta oscuridad” la que entra en el corazón del hombre o la mujer a través del ojo cegado por la avaricia.

Ante la manifestación de Dios, todo generosidad, en la persona de Jesús de Nazaret, ¿cómo situarnos hoy ante tanta acumulación de dinero y poder, en una sociedad que vive la mayor parte de ella en la más profunda escasez?

El Papa León XIV se ha situado al lado de las personas que sufren cualquier situación de violencia. ¿Quién mejor, que él en estos momentos de la historia para iluminarnos y de qué manera llevar a la practica el mensaje de evangelio de hoy? Él, al escribir su primer documento importante de su pontificado denunció la “dictadura” del poder y la desigualdad económica. La acumulación de la riqueza en manos de unos pocos. Aún resuena en nuestros oídos y en nuestro corazón el grito ”¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero!" La idolatría ciega, el Dios vivo ilumina. “Un Reino en el que no hay espadas, ni lucro injusto, sino solo dignidad, comprensión y perdón”.

En las bienaventuranzas encontramos la luz, la sabiduría, el TESORO que da vida y felicidad.

La felicidad de los pobres -esto es, el que dejen de serlo- supone resarcirlos de la inhumanidad sufrida.

Fuente: Hna. María del Mar Revuelta Álvarez, Dominica de la Anunciata

miércoles, 17 de junio de 2026

Comentario lectura evangelio 18/06/26

¡Danos nuestro pan!

Danos hoy nuestro pan de cada día”. Pan supersubstancial, epiouson* (Mt 6,11). Según otro evangelista “nuestro pan cotidiano” (Lc 11,3). El primer calificativo expresa su nobleza y el carácter de su substancia, que lo elevan más alto que toda substancia y hacen que sobrepase a todas las criaturas, por su sublime grandeza y santidad. El segundo calificativo expresa el uso que hay que hacer y su utilidad: la palabra “cotidiano” dice que sin este pan, no podemos vivir un solo día de la vida espiritual.

En cuanto a la palabra “hoy”, muestra que es necesario alimentarse con él todos los días, ya que no sería suficiente haberlo recibido ayer si no nos fuera dado igualmente hoy. ¡Qué la necesidad cotidiana que tenemos sea una advertencia para llevarnos a decir esta oración en todo tiempo! No existe un día en el que no nos sea necesario comer este pan para fortificar el corazón del alma interior.


*Transliteración del término griego del Evangelio.

Fuente: San Juan Casiano (c. 360-435), fundador de la Abadía de Marsella

martes, 16 de junio de 2026

Comentario lectura evangelio 17/06/26

Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos.

Continuamos con el sermón de la montaña. Este pasaje lo escuchamos en los días de ceniza, comenzando la preparación de la celebración solemne de la Pascua. Encontramos una advertencia que ampara los tres temas que toca: limosna, oración y ayuno. Una tentación muy humana es alardear de lo que se hace. Alardear y deslumbrar parece producir satisfacción, como en ello consistiera la finalidad de lo que se hace. Por si no hubiera sido suficiente, insiste sobre lo mismo: “Que no sepa la mano izquierda lo que hace la derecha”. Es el rechazo de la búsqueda de aprobaciones y reconocimientos.

Se trata de hacer bien lo que conviene hacer. Mirando al bien del otro y a su crecimiento y no a la propia satisfacción. Cuando así lo hiciéramos, concluyamos que somos inútiles siervos, pues hicimos lo que teníamos que hacer. Dios comparte con nosotros su amor, hagamos nosotros lo mismo.

Y eso se aplica a la oración, que no consiste en hablar mucho, sino en amar como somos amados. No se busca programarnos, sino estar con el que sabemos nos ama. Es poner afecto allí donde el conocimiento relaciona en la intimidad. Es estar con él, escuchándole a él. Como María de Betania, escucharle es la mejor parte, porque de este trato se sigue todo bien. Escuchar al Padre y aprender de él, que solamente así llegaremos a estar con Cristo escondidos en Dios.

Termina Jesús con el tercer tema: el ayuno. Si nos quedamos en la materialidad de lo que significa el ayuno, nos quedaremos cortos. El ayuno que modela lo interior es lo que importa, pues si no trabajamos actitudes y criterios, no habrá mudanza en las costumbres y repetiremos los tropiezos en las obras realizadas. La ligereza en el pensamiento y la prontitud con la palabra, genera desconcierto y poco ayuda en la regeneración de la vida. Ante Dios todo está patente, por lo que ha insistido el Señor: Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.

¿Somos conscientes de cómo está presente el Espíritu Santo en nosotros?

¿Nos dejamos guiar por él en la oración, el ayuno y la limosna?

Fuente: Fr. Antonio Bueno Espinar O.P., Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

lunes, 15 de junio de 2026

Comentario lectura evangelio 16/06/26

«Amor al prójimo: apoyo mutuo y bondad; extraer del manantial de la Bondad divin».

«Por tanto, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe.» (Ga 6:10). El tiempo presente, el del curso de la vida, es el tiempo de siembra. Durante esta vida, podemos sembrar lo que queramos. Cuando esta vida se acabe, se nos quitará el tiempo de actuar. Es por eso que el Salvador dice: «Trabajen mientras sea de día. La noche vendrá, y nadie podrá trabajar más» (Jn 9:4).

Que estemos enfermos o en buena salud, que seamos humildes o poderosos, pobres o ricos, que estemos hambrientos o saciados, hagamos todo en el nombre del Señor, con paciencia y ecuanimidad. Entonces se cumplirá en nosotros lo que dice la Escritura: «en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman» (Rm 8:28). La ira misma, la pasión, la ofensa recibida que exige ser  vengada, se convierten, para mí, si me domino, si conservo el silencio por Dios, si a través cada dolorosa inyección y bajo la presión de los vicios, pienso en Dios que me mira desde arriba, en múltiples ocasiones de triunfo.

No digamos, cuando hacemos donaciones: esto es para un amigo, a este lo ignoro;  este otro tiene derecho a recibir, este debe ser menospreciado. Imitemos nuestro Padre, «que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos» (Mt 5:45). La fuente de su Bondad está abierta a todos. Esclavo u hombre libre, plebeyo o rey, rico y pobre, todos beben igualmente. La lámpara encendida en la casa ilumina a todos sin distinción.

San Juan el Evangelista al final de su vida, cuando no podía más expresar su pensamiento por medio de un discurso continuo, no decía otras palabras que estas: «Mis niñitos, ámense los unos a los otros» (Jn 13:34). Al final, sus discípulos le dijeron: « ¿Maestro, porque nos dices siempre esto?» Juan respondió por esta sentencia digna de él: «Porque es el precepto del Señor; que solamente lo cumplamos, y eso basta»

Fuente: San Jerónimo (347-420), sacerdote, traductor de la Biblia, doctor de la Iglesia