Hoy, la celebración del Corpus
Christi nos da la oportunidad, por una parte, de valorar y agradecer el gran
regalo que se nos ofrece en el Sacramento de la Eucaristía. En ella se realiza
la promesa del Señor: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del
mundo» (Mt 28,20). Presencia sacramental que se inicia en la Última Cena,
cuando Jesús “parte y reparte” su Cuerpo y su Sangre, regalo que habría de
continuarse gracias a que también en esa misma Cena les comparte el poder de
seguir haciéndolo presente: «Haced esto en memoria mía» (Lc 22,19).
San Juan, en su Evangelio, nos dice que cada uno de los signos que Jesús realizaba era con la finalidad de despertar y fortalecer la fe en Él (cf. Jn 20,31). San Pablo, por su parte, subraya la gran importancia de la Resurrección: «Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe» (1Co 15,17). Pero esa fe tiene que ser alimentada, y la mejor manera de lograrlo es comiendo el Cuerpo mismo del Señor: «Mi carne es verdadera comida» (Jn 6,55). Por ello, esta festividad nos recuerda también la responsabilidad que tenemos, no sólo de estar bien preparados para recibirlo, sino también de “comerlo de verdad”.
En efecto, su Cuerpo nos dará vida en la medida en que lo asimilemos. Así como sucede con cualquier alimento que le demos a nuestro cuerpo —para que nos sea de utilidad— tiene que ser asimilado, así también el Cuerpo del Señor será fuente de fortaleza y vida tanto cuanto le permitamos ser parte de nosotros mismos. Por eso, según León XIV, «la participación en la liturgia no termina en el templo, sino que transforma la vida cotidiana».
Dicho de otra manera, nuestra Comunión con el Señor, la Sagrada Eucaristía, el Corpus Christi será realmente eficaz en nosotros tanto como nuestra vida sea verdadero signo para que los demás crean. El mismo Señor nos lo sugirió con estas palabras: «Que vuestra luz brille delante de los hombres, para que vean nuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt 5,16).
Fuente: P. Esteban SALAZAR González, (Puerto Vallarta, México)