viernes, 2 de diciembre de 2022

Comentario lectura evangelio 03/12/22

Hoy, cuando ya llevamos una semana dentro del itinerario de preparación para la celebración de la Navidad, ya hemos constatado que una de las virtudes que hemos de fomentar durante el Adviento es la esperanza. Pero no de una manera pasiva, como quien espera que pase el tren, sino una esperanza activa, que nos mueve a disponernos poniendo de nuestra parte todo lo que sea necesario para que Jesús pueda nacer de nuevo en nuestros corazones.

Pero hemos de tratar de no conformarnos sólo con lo que nosotros esperamos, sino —sobre todo— ir a descubrir qué es lo que Dios espera de nosotros. Como los doce, también nosotros estamos llamados a seguir sus caminos. Ojalá que hoy escuchemos la voz del Señor que —por medio del profeta Isaías— nos dice: «El camino es éste, síguelo» (Is 30,21, de la primera lectura de hoy). Siguiendo cada uno su camino, Dios espera de todos que con nuestra vida anunciemos «que el Reino de Dios está cerca» (Mt 10,7).

El Evangelio de hoy nos narra cómo, ante aquella multitud de gente, Jesús tuvo compasión y les dijo: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies» (Mt 9,37-38). Él ha querido confiar en nosotros y quiere que en las muy diversas circunstancias respondamos a la vocación de convertirnos en apóstoles de nuestro mundo. La misión para la que Dios Padre ha enviado a su Hijo al mundo requiere de nosotros que seamos sus continuadores. En nuestros días también encontramos una multitud desorientada y desesperanzada, que tiene sed de la Buena Nueva de la Salvación que Cristo nos ha traído, de la que nosotros somos sus mensajeros. Es una misión confiada a todos. Conocedores de nuestras flaquezas y handicaps, apoyémonos en la oración constante y estemos contentos de llegar a ser así colaboradores del plan redentor que Cristo nos ha revelado.

Fuente: Rev. D. Xavier PAGÉS i Castañer. Barcelona.

jueves, 1 de diciembre de 2022

Comentario lectura evangelio 02/12/22

Los dos ciegos del Evangelio se fían de Jesús y lo siguen en busca de luz para sus ojos. ¿Y por qué, hermanos y hermanas, estas dos personas se fían de Jesús? Porque perciben que, en la oscuridad de la historia, Él es la luz que ilumina las noches del corazón y del mundo, que derrota las tinieblas y vence toda ceguera. También nosotros, como los dos ciegos, tenemos cegueras en el corazón. También nosotros, como los dos ciegos, somos viajeros a menudo inmersos en la oscuridad de la vida. Lo primero que hay que hacer es acudir a Jesús, como Él mismo dijo: «Vengan a mí todos los cansados y abrumados por cargas, y yo los haré descansar» (Mt 11,28). (Homilia en Estadio GSP de Nicosia, viernes, 3 de diciembre de 2021)

Fuente: Papa Francisco


miércoles, 30 de noviembre de 2022

Comentario lectura evangelio 01/12/22

“Queridos amigos, ¿qué quiere decir construir sobre roca? Construir sobre roca quiere decir ser conscientes de que habrá contrariedades. Cristo dice: „Cayó la lluvia, vinieron los torrentes (…)” (Mt 7, 25). Estos fenómenos naturales no sólo son la imagen de las múltiples contrariedades de la condición humana (…). Cristo no promete que sobre una casa en construcción no caerá jamás un aguacero; no promete que una ola violenta no derribará lo que para nosotros es más querido; no promete que vientos impetuosos no arrastrarán lo que hemos construido a veces a costa de enormes sacrificios. Cristo no sólo comprende la aspiración del hombre a una casa duradera, sino que también es plenamente consciente de todo lo que puede arruinar la felicidad (…). Por eso, no debéis sorprenderos de que surjan contrariedades, cualesquiera que sean. No os desaniméis a causa de ellas. Un edificio construido sobre roca no queda exento de la acción de las fuerzas de la naturaleza, inscritas en el misterio del hombre. Haber construido sobre roca significa tener la certeza de que en los momentos difíciles existe una fuerza segura en la que se puede confiar” 

(Fuente: Benedicto XVI)

martes, 29 de noviembre de 2022

Comentario lectura evangelio 30/11/22

San Andrés es hermano de sangre de Pedro. Los dos sintieron a la vez la invitación a seguir a Jesús. Fue una decisión valiente la dejar las redes “inmediatamente” y seguirle. Los dos apostaron por el crucificado, pues tuvieron experiencia de su resurrección. Los dos dieron la cara por el Maestro y por su evangelio en distintos lugares. Y con la cara la vida. En cruces, dice la tradición. Distintas de la del Maestro: Pedro crucificado cabeza abajo; Andrés en una cruz en aspa. 

A san Andrés se le asigna la predicación del evangelio en lugares lejanos como la India. Su fe en Cristo no fue una fe intelectual, que se reduce a creencias; fue como dice San Pablo, una fe del corazón. La vocación a la que respondió tan rápidamente, no vivió de ese primer impulso. Fue madurando. Fue auténtica vocación cuando el afecto le unió a Cristo: cuando su fe fue del corazón. Así ha de ser nuestra fe: no sólo una convicción, sino una decisión cargada de afecto a Cristo el Señor. Si es así podremos hablar con entusiasmo de él, como san Andrés, presentarlo a quienes no lo conocen o lo tienen olvidado. Presentarlo con nuestra palabra que habla de Jesús como de alguien de quien se está apasionado. Con nuestras obras, siempre imperfectas, pero que encuentran su razón de ser en el compromiso vital con el Maestro.

Ese entusiasmo por Jesús es el que tenemos que activar en la espera de la celebración de la Navidad.

(Fuente: Convento de Ntra. Sra. de Atocha ,Madrid)

lunes, 28 de noviembre de 2022

Comentario lectura evangelio 29/11/22

Las has revelado a la gente sencilla

La gente sencilla es la que acepta a Dios, como lo que es, nuestro Dios, un Dios Padre amoroso con todos nosotros, y que acepta todo lo que su Padre Dios le dice. No porque sean ignorantes y con pocas luces, sino porque saben que Dios es Dios, lleno de luz y de amor y confían en él y saben que nos les puede engañar. Este es el secreto de su relación con Dios.

Tenemos que pedir a nuestro Padre Dios que nos conceda la gracia de ser “gente sencilla” para que sigamos creyendo y viviendo todo lo que él, principalmente a través de su hijo Jesús, ha querido revelarnos… empezando por creernos de verdad, ahora que estamos en adviento, que nos ha querido tanto que ha sido capaz de enviarnos a Jesús, su propio Hijo, a nuestra tierra, para que nos enseñase el camino que conduce a la alegría de vivir y disipase muchas de las tinieblas que, a veces, nos rodean. Para que nos creamos que nuestra vida empieza bien, de la mano creadora de Dios, y termina bien, termina mejor al regalarnos la felicidad total para la que nos ha creado.

(Fuente: Manuel Santos Sánchez)

domingo, 27 de noviembre de 2022

Comentario lectura evangelio 28/11/22

Antes de Cristo la enfermedad era considerada como un castigo por los propios pecados. Con Jesús las cosas cambian. Jesús muestra su amor por los enfermos y le da un nuevo sentido al dolor humano. No se trata de una sanción, sino de una oportunidad de redención. La enfermedad unida a Cristo, santifica, purifica el alma, prepara para el cielo. La enfermedad nos une a Cristo en la cruz. Cualquier sufrimiento soportado con paciencia puede ser, a los ojos de Dios, más valioso que todas las actividades del mundo hechas para uno mismo. El Evangelio nos habla de que un oficial romano intercedió al Señor por uno de sus criados que estaba en cama, paralítico y sufriendo mucho. Así debemos de ser nosotros. Es necesario acudir al Señor con una fe recia y humilde, seguros de que Jesús escucha las peticiones que le hacemos. ¡Qué afortunado fue ese criado! Porque contaba con personas que se preocupaban por él, porque tenía amigos que intercedían por él ante Dios. Algo que podemos hacer siempre por los demás es orar. Si leemos con atención el Evangelio nos daremos cuenta de que muchos de los enfermos fueron curados porque alguien se preocupó de pedir por ellos a Jesús. ¡Que nuestra caridad por los demás comience siempre por la oración!

sábado, 26 de noviembre de 2022

Comentario lectura evangelio 27/11/22

Comenzamos un nuevo Año Litúrgico con el tiempo de Adviento. Hay dos mensajes fundamentales en la Palabra de Dios de este domingo: vivir la esperanza y estar preparados. Es tiempo de esperanza, porque a pesar de los pesares es posible un mundo nuevo. Para que hagamos posible la esperanza se nos pide una actitud de vigilancia y de atención. No debemos permitir que se embote nuestra mente con las realidades mundanas. Hoy suena el despertador en nuestra vida para sacarnos del adormecimiento. Se nos hace una llamada a estar preparados. Debemos levantar la cabeza para poder observar la liberación que se nos ofrece. Los signos del pasado que nos presenta el evangelio de Mateo pueden asustarnos, porque a la hora que menos pensamos llega el Hijo del Hombre. Pero El no viene para condenarnos, sino para salvarnos. Algunos interpretan estos signos negativamente y anuncian catástrofes sin fin por nuestros pecados. Dios, en cambio, nos ofrece la liberación, quiere que tengamos la misma alegría que tenían los deportados de Israel cuando volvieron a su patria: ¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor”!
Al iniciar un nuevo Adviento descubramos a Dios como Padre, origen y causa de todo bien, y pidamos crecer en esperanza y en el amor que reaviva nuestra ilusión de vivir.

(Fuente: José María Martín)