¿Esta multitud iba a Jesús? Sí.
¿Lo necesitaban? Sí, algunos tenían curiosidad, pero esos eran los escépticos,
la minoría. Esa multitud la atraía el Padre: era el Padre quien atraía a la
gente hacia Jesús, que no permanecía indiferente, como un maestro distante que
dice sus palabras y después se lava las manos. ¡No! Esa multitud tocaba el
corazón de Jesús. El mismo Evangelio nos dice: “Jesús tuvo compasión de ellos
porque eran como ovejas sin pastor”. El Padre, a través del Espíritu Santo,
atrae a las personas hacia Jesús. (Homilía Santa Marta del 19 de enero de 2017)
Fuente: Papa Francisco
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