La existencia de los ángeles es una verdad de fe. Estos fueron creados por Dios y para Él. La palabra “ángel” significa “enviado”. Estos seres espirituales son los servidores y mensajeros de Dios. El Antiguo Testamento señala en distintos pasajes que los ángeles ayudan y guían a los hombres por encargo de Dios. No podemos dejar de lado a estos seres que Dios nos envía. Invoquemos con frecuencia su protección para que nos ayuden a conocer, amar e identificarnos cada día más con el Señor.
“los Ángeles transmiten mensajes de menor importancia mientras que los Arcángeles anuncian cosas de gran trascendencia”. Se llaman, precisamente, “arcángeles”, es decir, príncipes de los ángeles, porque son enviados para las más grandes misiones. San Miguel, el poderoso príncipe nos anuncia que Dios desciende al pecado de los hombres; San Gabriel, el que anuncia a María como madre de la Iglesia, que Jesús es el Mesías y nos comunica que “nadie puede dar muerte a nuestra alegría”. San Rafael, el peregrino que nos acompaña en el camino y nos dice que la luz del mundo nos ilumina. Ellos son los siervos de la Gloria del Señor que nos protegen en el cielo y en la tierra. Pidámosle a nuestro ángel guardián que nos proteja de todo mal y nos conduzca hacia Cristo.
(Fuente nocetnam)
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