Ante la sobreabundancia del amor de Cristo, experimentamos la necesidad de desprendernos de todo lo que no es Él. Jesús nos dice que no llevemos nada para el camino: ni morral, ni comida, ni dinero... Nos quiere decir que no nos apeguemos a nada en el camino de la vida, que confiemos más en la Providencia, que hagamos de modo constante elecciones de sobriedad en el uso de los propios recursos. Seamos personas siempre dispuestas a dar. Cuanto más nos entreguemos a nosotros mismos, más espacio habrá en nuestro corazón para Cristo. Terminemos nuestra oración revisando cuántas cosas tenemos que no necesitamos.
(Fuente nocetnam: Convento de San Pablo y San Gregorio, Valladolid)
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