miércoles, 23 de septiembre de 2020

Comentario lectura evangelio 24/09/20

La reflexión que Herodes se hace es muy fría, muy calculadora, provocada por el miedo, y, éste, el miedo, es mal consejero y, peor compañero, aunque se nos muestre con los modales más finos y corteses.

Solamente por fe podemos aceptar a Jesucristo como el Redentor de los hombres, el mediador entre Dios y los hombres.

La fuerza determinante de la fe es la inspiración interior del Espíritu Santo, y con esta ayuda oiremos a Dios que llama a nuestra puerta y nos invita a creer en Él para conocerle y no necesitar que otros nos digan quién es Jesús de Nazaret.

La iniciativa siempre parte de Dios. Lo que nos toca a nosotros es responder afirmativamente al Amor de Dios, olvidándonos de nosotros mismos.

Por esto es tan importante la oración. Pedir a Dios que sostenga nuestra fe, que mantenga limpio nuestro corazón, que nuestra intención siempre sea recta, que potenciemos en nuestro interior los rectos valores portadores de paz, Amor y buena convivencia.

Herodes no sabía quién era Jesús. Nosotros sí lo sabemos: es el Hijo de Dios, sólo Él tiene Palabras de vida eterna. Por esta creencia queremos ver a Jesús, y, por ello acudimos a la Eucaristía, porque en Ella está presente Cristo Jesús con su Alma, Cuerpo y Divinidad.

(Fuente nocetnam: Monasterio de Santa Catalina de Siena Paterna)


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