lunes, 20 de julio de 2026

Comentario lectura evangelio 21/07/26

Hacer la voluntad del Espíritu Santo

Gertrudis escuchó atentamente la epístola (2 Cor 6,1-10) queriendo elegir, entre las virtudes enumeradas, las más útiles para imitar y enseñar a los demás. Cómo no recibía ninguna luz en su espíritu sobre esta materia, dijo al Señor: “Enséñeme, mi bondadoso amante, cuáles son las virtudes para servirlo para su mayor agrado. No puedo aplicarme a cada una de ellas, aún con un esfuerzo extraordinario”.

El Señor respondió: “Fíjate bien que, entre la enumeración de las virtudes, se encuentran insertadas estas palabras: “en el Espíritu Santo” (cf. 2 Cor 6,6). El Espíritu Santo es buena voluntad, debes cuidar especialmente de poseer una buena voluntad. Así podrás tener el resplandor y la perfección de todas las virtudes, porque la buena voluntad, ella sola, recibe más que todo los que podríamos realizar o adquirir con actos. Quien con toda su buena voluntad busca ir más allá de recibir la alabanza de otras criaturas, que quiere agradecerme, amarme y tener compasión por mis dolores, se ejercita en todas las virtudes lo más perfectamente posible. Sin dudas, a él mi divina generosidad le renderá ampliamente el valor de inmensidades, que nunca el hombre hubiera podido realizar con sus obras”.

Entonces, el Espíritu Santo, el Paráclito, avanzando en el centro y teniéndose frente al alma, comenzó a inundar todo con la maravillosa luminosidad del esplendor divino (…), mientras el alma podía ver al descubierto la enormidad de su propia veleidad. Así, por acción del esplendor divino, totalmente despojada de veleidad, el alma tuvo la felicidad de estar sumergida en la fuente viva de la inextinguible Luz.

Fuente: Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301), monja benedictina

No hay comentarios:

Publicar un comentario