Veamos ahora qué se dice a
continuación a Moisés, qué camino se le manda elegir... Quizá tú pensarás que
el camino que Dios muestra es un camino llano y fácil, sin ninguna dificultad
ni esfuerzo: no, es una subida, y una subida tortuosa. No es un camino
descendente el que conduce a las virtudes, se trata de una ascensión, una
angosta y difícil ascensión. Escucha al Señor cuando dice en el Evangelio:
"El camino que conduce a la vida es estrecho y angosto". Observa,
pues, qué consonancia hay entre el Evangelio y la Ley... ¿Acaso no es verdad
que hasta los ciegos pueden ver claramente que la Ley y el Evangelio han sido
escritos por uno y el mismo Espíritu?.
El camino por el que marchan es,
por tanto, una subida tortuosa... Muestra que tanto en las obras como en la fe
hay mucha dificultad y mucho esfuerzo. En efecto, a los que quieren obrar según
Dios se les oponen muchas tentaciones, muchos estorbos. Así, te encontrarás en
la fe con muchas cosas tortuosas, muchas preguntas, muchas objeciones de los herejes...
Escucha lo que dice el Faraón al ver estas cosas: "Estos se
equivocan". Para el Faraón, el que sigue a Dios se equivoca, porque, como
ya hemos dicho, el camino de la sabiduría es tortuoso, tiene muchas curvas,
muchas dificultades y muchas angosturas. De este modo, cuando confiesas que hay
un solo Dios, y en la misma confesión afirmas que el Padre, el Hijo y el
Espíritu son un solo Dios. ¡Cuán tortuoso, cuán inextricable parece esto a los
infieles! Aún más, cuando dices que «el Señor de la majestad» fue crucificado
(1 Co 2,8) y que el Hijo del hombre es «el que ha bajado del cielo» (Jn 3,13)
¡Cuán tortuosas y difíciles parecen estas cosas! El que las oye, si nos las oye
con fe, dice que éstos se equivocan; pero tú mantente firme y no dudes de esta fe,
sabiendo que Dios te muestra el camino de esta fe.
Fuente: Orígenes, presbítero
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