“No hagáis frente al que os agravia”
El Evangelio según san Mateo (5,
38-42) presenta el cambio de conducta que para la humanidad pide la ley de la
gracia. En realidad, esclarece la demanda que es inherente a la condición de
cada hombre, pero existe siempre el peligro de obcecarse y colocarse de espalda
a las exigencias más nobles trazadas por Dios en cada ser humano.
Todos nacemos con la herida del
pecado original, pero existe la medicina del bautismo, que entraña obediencia a
Dios hasta compartir la muerte de Cristo, y confianza plena en su poder hasta
entrar en el misterio de la resurrección.
Cuanto debe seguir al bautismo es
como una peregrinación por la senda de Cristo, que no buscó su propio interés,
sino el nuestro y el de todos los humanos. La gracia bautismal impulsa también
a buscar el bien de los demás, que no se logra con revancha de ninguna clase,
sino con la grandeza del perdón y la magnanimidad sin regateos.
Al que quiera pleitear para
arrebatarte la túnica dale también el manto. Como predicaba a estudiantes de
las universidades romanas un domingo de Pentecostés san Pablo VI: «El
cristianismo no es fácil, pero es feliz», «Il cristianesimo nos è facile, ma
felice», le oímos decir aquel día.
Fuente: Fray Vito T. Gómez García
O.P., Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)
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