martes, 30 de junio de 2026

Comentario lectura evangelio 01/07/26

Llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos. Desde los sepulcros dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Mientras que San Mateo dice que fueron dos los endemoniados, San Marcos y San Lucas sólo hacen mención de uno. Pero debe tenerse en cuenta que uno de ellos era persona de posición y de fama, a quien sentía mucho la región aquella, y por cuya salud el pueblo se interesaba, de ahí el que la fama de este hecho brillase más (de consensu evangelistarum, 2, 24).

Y le dijeron a gritos: «¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Hijo de Dios?… ». Tanto se les manifestó Jesús, cuanto quiso, y tanto quiso, cuanto convino. Se les manifestó, no por el lado que es vida eterna y luz que ilumina a los piadosos, sino por medio de ciertos efectos temporales de su poder y signos muy ocultos de su presencia, más perceptibles a los espíritus angélicos, aunque sean malignos, que a la humana debilidad (de civitate Dei, 9,21).

En cuanto a que los demonios claman: «¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios?», debe creerse que lo dijeron, más por lo que sospechaban que por lo que conocían, porque si hubiesen conocido, nunca hubieran permitido que el Señor de la gloria fuese crucificado (de quaestionibus novi et veteri testamentorum, 66).

«… ¿Has venido aquí a atormentarnos antes de tiempo?». Ya porque les pareció prematuro lo que opinaban que sucedería ciertamente, pero más tarde, ya porque consideraban como su perdición esto mismo, por la que el conocimiento de ellos los hacía despreciables. Y esto antes del día del juicio, en el cual serán castigados con eterna condenación (de civitate Dei, 8,23).

Que las palabras de los demonios se hayan referido por los evangelios de diverso modo, no ofrece dificultad alguna, puesto que pueden reducirse a una sola sentencia, o entenderse que todas se han dicho. No porque San Mateo refiera este acontecimiento hablando en plural y los demás en singular, se ha de creer que digan cosas contradictorias, cuando ellos mismos dicen que, preguntado el demonio quién era, respondió que él era una legión, porque eran muchos demonios (de consensu evangelistarum,2,24).

Fuente: San Agustín

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