Tras las huellas de Jesús
Hoy no es fácil conocer el
sentido de la misión de Jesús y el camino que hay que recorrer. ¿Somos de los
que proclaman y defienden la fe en Cristo y desconocen o huyen del camino que
lleva a Él?
Tras las huellas del crucificado.
Primera instrucción: Jesús ha enseñado en parábolas. También con signos o
milagros. Marcos relata ahora la enseñanza explícita del Maestro. A los tres
anuncios de la Pasión siguen otras tantas instrucciones. Son catequesis de
Jesús a los que quieren seguirle. También la gente está presente. Las condiciones
para seguir a Jesús se dicen en público. Todo el mundo las oye.
Negarse y cargar con la cruz son,
en el fondo, el anverso y reverso de una misma decisión: aceptar perder la vida
por Jesús y por el Evangelio. Sólo así la salvaremos. Enseñanza desconcertante,
pero constante: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere queda infecundo;
pero si muere da mucho fruto. Es doctrina segura: Si morimos con Él, viviremos
con Él”.
El ambiente tenso de la
persecución romana pudiera flotar detrás de estas palabras exigentes. Ser
discípulo de Cristo, para los oyentes de Marcos, puede entrañar el riesgo de
morir mártir por Cristo.
Este Jesús, que tiene exigencias
tan radicales, es el Hijo del Hombre a quien el Padre, su Padre, ha dado poder
para juzgar a todos los hombres. He aquí una fórmula de fe antigua y precisa.
Porque tiene un poder tan extraordinario, Jesús terminará siendo reconocido
como Hijo de Dios.
¿Somos de los que proclaman y
defienden la fe en Cristo y desconocen o huyen del camino que lleva a Él?
Fuente: Dña. Montserrat Palet Dalmases, Fraternidad Laical de Santo Domingo (Barcelona)
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