viernes, 19 de junio de 2026

Comentario lectura evangelio 19/06/26

El verdadero tesoro

En este capítulo 6 de Mateo, nos va guiando a la práctica de las buenas obras: la limosna, la oración, el ayuno, el verdadero tesoro, la luz y tinieblas, Dios y el dinero y al final la confianza.

Con estas recomendaciones, Jesús desenmascara la maldad de la codicia en su raíz más profunda: la idolatría. “Mamón”, dios del dinero, es el rival irreconocible del Dios de las bienaventuranzas, cuya santidad se manifiesta en el esplendor de su generosidad.

El afán y la ilusión de los discípulos de Jesús deben estar centrados en el reino, ese es su tesoro. “Cuanta oscuridad” la que entra en el corazón del hombre o la mujer a través del ojo cegado por la avaricia.

Ante la manifestación de Dios, todo generosidad, en la persona de Jesús de Nazaret, ¿cómo situarnos hoy ante tanta acumulación de dinero y poder, en una sociedad que vive la mayor parte de ella en la más profunda escasez?

El Papa León XIV se ha situado al lado de las personas que sufren cualquier situación de violencia. ¿Quién mejor, que él en estos momentos de la historia para iluminarnos y de qué manera llevar a la practica el mensaje de evangelio de hoy? Él, al escribir su primer documento importante de su pontificado denunció la “dictadura” del poder y la desigualdad económica. La acumulación de la riqueza en manos de unos pocos. Aún resuena en nuestros oídos y en nuestro corazón el grito ”¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero!" La idolatría ciega, el Dios vivo ilumina. “Un Reino en el que no hay espadas, ni lucro injusto, sino solo dignidad, comprensión y perdón”.

En las bienaventuranzas encontramos la luz, la sabiduría, el TESORO que da vida y felicidad.

La felicidad de los pobres -esto es, el que dejen de serlo- supone resarcirlos de la inhumanidad sufrida.

Fuente: Hna. María del Mar Revuelta Álvarez, Dominica de la Anunciata

miércoles, 17 de junio de 2026

Comentario lectura evangelio 18/06/26

¡Danos nuestro pan!

Danos hoy nuestro pan de cada día”. Pan supersubstancial, epiouson* (Mt 6,11). Según otro evangelista “nuestro pan cotidiano” (Lc 11,3). El primer calificativo expresa su nobleza y el carácter de su substancia, que lo elevan más alto que toda substancia y hacen que sobrepase a todas las criaturas, por su sublime grandeza y santidad. El segundo calificativo expresa el uso que hay que hacer y su utilidad: la palabra “cotidiano” dice que sin este pan, no podemos vivir un solo día de la vida espiritual.

En cuanto a la palabra “hoy”, muestra que es necesario alimentarse con él todos los días, ya que no sería suficiente haberlo recibido ayer si no nos fuera dado igualmente hoy. ¡Qué la necesidad cotidiana que tenemos sea una advertencia para llevarnos a decir esta oración en todo tiempo! No existe un día en el que no nos sea necesario comer este pan para fortificar el corazón del alma interior.


*Transliteración del término griego del Evangelio.

Fuente: San Juan Casiano (c. 360-435), fundador de la Abadía de Marsella

martes, 16 de junio de 2026

Comentario lectura evangelio 17/06/26

Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos.

Continuamos con el sermón de la montaña. Este pasaje lo escuchamos en los días de ceniza, comenzando la preparación de la celebración solemne de la Pascua. Encontramos una advertencia que ampara los tres temas que toca: limosna, oración y ayuno. Una tentación muy humana es alardear de lo que se hace. Alardear y deslumbrar parece producir satisfacción, como en ello consistiera la finalidad de lo que se hace. Por si no hubiera sido suficiente, insiste sobre lo mismo: “Que no sepa la mano izquierda lo que hace la derecha”. Es el rechazo de la búsqueda de aprobaciones y reconocimientos.

Se trata de hacer bien lo que conviene hacer. Mirando al bien del otro y a su crecimiento y no a la propia satisfacción. Cuando así lo hiciéramos, concluyamos que somos inútiles siervos, pues hicimos lo que teníamos que hacer. Dios comparte con nosotros su amor, hagamos nosotros lo mismo.

Y eso se aplica a la oración, que no consiste en hablar mucho, sino en amar como somos amados. No se busca programarnos, sino estar con el que sabemos nos ama. Es poner afecto allí donde el conocimiento relaciona en la intimidad. Es estar con él, escuchándole a él. Como María de Betania, escucharle es la mejor parte, porque de este trato se sigue todo bien. Escuchar al Padre y aprender de él, que solamente así llegaremos a estar con Cristo escondidos en Dios.

Termina Jesús con el tercer tema: el ayuno. Si nos quedamos en la materialidad de lo que significa el ayuno, nos quedaremos cortos. El ayuno que modela lo interior es lo que importa, pues si no trabajamos actitudes y criterios, no habrá mudanza en las costumbres y repetiremos los tropiezos en las obras realizadas. La ligereza en el pensamiento y la prontitud con la palabra, genera desconcierto y poco ayuda en la regeneración de la vida. Ante Dios todo está patente, por lo que ha insistido el Señor: Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.

¿Somos conscientes de cómo está presente el Espíritu Santo en nosotros?

¿Nos dejamos guiar por él en la oración, el ayuno y la limosna?

Fuente: Fr. Antonio Bueno Espinar O.P., Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

lunes, 15 de junio de 2026

Comentario lectura evangelio 16/06/26

«Amor al prójimo: apoyo mutuo y bondad; extraer del manantial de la Bondad divin».

«Por tanto, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe.» (Ga 6:10). El tiempo presente, el del curso de la vida, es el tiempo de siembra. Durante esta vida, podemos sembrar lo que queramos. Cuando esta vida se acabe, se nos quitará el tiempo de actuar. Es por eso que el Salvador dice: «Trabajen mientras sea de día. La noche vendrá, y nadie podrá trabajar más» (Jn 9:4).

Que estemos enfermos o en buena salud, que seamos humildes o poderosos, pobres o ricos, que estemos hambrientos o saciados, hagamos todo en el nombre del Señor, con paciencia y ecuanimidad. Entonces se cumplirá en nosotros lo que dice la Escritura: «en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman» (Rm 8:28). La ira misma, la pasión, la ofensa recibida que exige ser  vengada, se convierten, para mí, si me domino, si conservo el silencio por Dios, si a través cada dolorosa inyección y bajo la presión de los vicios, pienso en Dios que me mira desde arriba, en múltiples ocasiones de triunfo.

No digamos, cuando hacemos donaciones: esto es para un amigo, a este lo ignoro;  este otro tiene derecho a recibir, este debe ser menospreciado. Imitemos nuestro Padre, «que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos» (Mt 5:45). La fuente de su Bondad está abierta a todos. Esclavo u hombre libre, plebeyo o rey, rico y pobre, todos beben igualmente. La lámpara encendida en la casa ilumina a todos sin distinción.

San Juan el Evangelista al final de su vida, cuando no podía más expresar su pensamiento por medio de un discurso continuo, no decía otras palabras que estas: «Mis niñitos, ámense los unos a los otros» (Jn 13:34). Al final, sus discípulos le dijeron: « ¿Maestro, porque nos dices siempre esto?» Juan respondió por esta sentencia digna de él: «Porque es el precepto del Señor; que solamente lo cumplamos, y eso basta»

Fuente: San Jerónimo (347-420), sacerdote, traductor de la Biblia, doctor de la Iglesia

domingo, 14 de junio de 2026

Comentario lectura evangelio 15/06/26

No hagáis frente al que os agravia

El Evangelio según san Mateo (5, 38-42) presenta el cambio de conducta que para la humanidad pide la ley de la gracia. En realidad, esclarece la demanda que es inherente a la condición de cada hombre, pero existe siempre el peligro de obcecarse y colocarse de espalda a las exigencias más nobles trazadas por Dios en cada ser humano.

Todos nacemos con la herida del pecado original, pero existe la medicina del bautismo, que entraña obediencia a Dios hasta compartir la muerte de Cristo, y confianza plena en su poder hasta entrar en el misterio de la resurrección.

Cuanto debe seguir al bautismo es como una peregrinación por la senda de Cristo, que no buscó su propio interés, sino el nuestro y el de todos los humanos. La gracia bautismal impulsa también a buscar el bien de los demás, que no se logra con revancha de ninguna clase, sino con la grandeza del perdón y la magnanimidad sin regateos.

Al que quiera pleitear para arrebatarte la túnica dale también el manto. Como predicaba a estudiantes de las universidades romanas un domingo de Pentecostés san Pablo VI: «El cristianismo no es fácil, pero es feliz», «Il cristianesimo nos è facile, ma felice», le oímos decir aquel día.

Fuente: Fray Vito T. Gómez García O.P., Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

sábado, 13 de junio de 2026

Comentario lectura evangelio 14/06/26

La mies es abundante

Todos los trabajos de los agricultores se dirigen, en último término, a la cosecha. ¿Cómo, entonces, llama Cristo cosecha a una obra que todavía estaba en sus inicios? La idolatría reinaba en toda la tierra... Por todas partes fornicación, adulterio, desenfreno, concupiscencia, robos, guerras... La tierra estaba llena de todos estos males. Ninguna simiente había sido sembrada. Los espinos, los cardos y la cizaña cubrían al tierra y no habían sido arrancados todavía. Ningún arado había surcado el terreno.

¿Cómo, pues, puede decir Jesús que la cosecha es abundante? ... Seguramente, los apóstoles quedaron desconcertados y desorientados: “¿Cómo podemos abrir la boca, nosotros, ante tanta gente? Nosotros, los once, como enseñar a todas las gentes de la tierra? ¿Sabremos, nosotros, ignorantes, abordar a los sabios, presentarnos, despojados, ante hombres armados; nosotros, subordinados, encararnos con las autoridades? No sabemos más que una lengua ¿sabremos discutir con pueblos bárbaros que hablan lenguas extranjeras? ¿Quién nos soportará sin entender nuestra lengua?

Jesús no quiere semejantes razonamientos que infunden perplejidad en sus apóstoles. Por esto llama el evangelio una cosecha. Como si dijera: “Todo está preparado, todas las disposiciones están tomadas. Os envío a cosechar el grano maduro; podréis sembrar y recoger el mismo día.” Cuando el agricultor sale de su casa para ir a la mies, desborda de alegría y resplandece de felicidad. No hace caso ni de los trabajos ni de las dificultades que podrá encontrar... “Prestadme vuestra lengua, dice Cristo, y veréis el grano maduro entrar en los graneros del rey.” Y los envía en seguida diciéndoles: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mt 28,20)

Fuente: San Juan Crisóstomo (c. 345-407), presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia

Celebración de las Confirmaciones de Adultos en Nuestra Parroquia 2026

En la tarde de ayer, 12 de junio, nuestra parroquia vivió una jornada muy especial con la celebración del sacramento de la Confirmación de alrededor de cuarenta adultos, entre feligreses de la comunidad parroquial y miembros de nuestra hermandad.

La ceremonia estuvo presidida por Don Antero Pascual, Vicario Episcopal de Sevilla Zona I, quien acompañó a los confirmandos en este importante paso dentro de su vida cristiana. Junto a él concelebraron nuestro párroco, Don Mario, así como Don Manuel Moreno, vicario parroquial, y Don Manuel Cruz, sacerdote adscrito a nuestra parroquia.

La celebración estuvo marcada por un ambiente de profunda espiritualidad, cercanía y emoción. Los confirmandos, acompañados por familiares, padrinos y miembros de la comunidad, recibieron el don del Espíritu Santo en una ceremonia que destacó por su intensidad y significado. Las palabras dirigidas a los presentes animaron a todos a vivir su fe con compromiso, esperanza y entrega al servicio de la Iglesia.

Durante el acto se respiró un gran sentimiento de unión entre todos los asistentes, reforzando los lazos que hacen de nuestra parroquia una auténtica familia cristiana. Fue una tarde de encuentro, oración y alegría compartida, en la que los nuevos confirmados renovaron públicamente su compromiso con Cristo y con la comunidad eclesial.

Desde nuestra parroquia felicitamos a todos los que recibieron este sacramento y agradecemos la presencia de los sacerdotes que hicieron posible una celebración tan especial y memorable para todos los presentes.