¿Qué nos dice a nosotros este discurso, creyentes en Jesús, que caminamos en medio de esta pandemia que nos tiene atenazados y atemorizados? Nos invita a confiar en Jesucristo, conscientes de que esas palabras son vida y transmiten vida. Por eso, son una invitación a escucharlas y a compartir su cuerpo en la Eucaristía. Él nos garantiza que el que acude a Él “no volverá a tener hambre; el que cree en Él nunca tendrá sed”. Es vivir sabiendo que los deseos más profundos de nuestro corazón se saciarán y la felicidad irá haciéndose real en nuestra vida.
Son palabras que transmiten confianza y seguridad. Escuchar, ahondar en su mensaje, empaparse de sus palabras, es garantía de ir por el buen camino. Su palabra, que ha de dirigir nuestra vida, y la participación en la Eucaristía son garantía de que seguimos caminando con Él.
Que este tiempo pascual sea para todos, tiempo de la alegría, esa que nace de saber que Cristo ha resucitado y camina con nosotros.
(Fuente nocetnam)
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