miércoles, 23 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 24/09/26

“Herodes trataba de ver a Jesús”

El sol y la luna iluminan nuestros cuerpos. Así, Cristo y la Iglesia iluminan nuestro espíritu. Por lo menos los iluminan si nosotros no somos unos ciegos en el espíritu. Porque así como el sol y la luna no dejan de irradiar su claridad sobre los ciegos que no ven la luz, así Cristo envía su luz a nuestro espíritu. Pero esta iluminación sólo será efectiva si nuestra ceguera no les ofrece obstáculo. Pues bien, por de pronto que los ciegos sigan a Cristo gritando: “¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!” (Mt 9,27) y cuando hayan recobrado la vista, gracias a Cristo, serán iluminados por el esplendor de su luz.

Pero no todos los que ven son iluminados de la misma manera por Cristo. Cada uno lo es según la medida de la que es capaz de recibir la luz (cf Lc 23,8ss)...No vamos todos a él por el mismo camino, sino cada uno va según sus propias posibilidades.(cf Mt 25,15)

Fuente: Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo

martes, 22 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 23/09/26

“Les envió por primera vez”

Ser apóstol ¿por medio de qué? Con aquellos que Dios pone a su disposición: los sacerdotes tienen sus superiores que les dicen lo que deben hacer. Los laicos deben ser apóstoles con aquellos a quienes pueden atender: sus prójimos y sus amigos, pero no sólo con ellos; la caridad no es estrecha, sino que abraza todo lo que abraza el corazón de Jesús.

¿Por medio de qué? Por los medios mejores, dándose a aquellos a los que se dirigen: con todos aquellos, sin excepción, con quienes están en relación a través de la bondad, la ternura, el afecto fraterno, el ejemplo de la virtud, por la humildad y la dulzura que siempre son atractivas y muy cristianas. Con algunos sin decirles jamás una palabra de Dios ni de religión, teniendo paciencia como Dios es paciente, siendo buenos como Dios es bueno, siendo un hermano tierno y orante. Con otros hablando de Dios en la medida en que ellos puedan soportar; desde que está en su pensamiento la búsqueda de la verdad por el estudio de la religión, procurando se relacionen con un sacerdote muy bien escogido y capaz de hacerles bien. Sobre todo ver en toda persona humana a un hermano.

Fuente: San Carlos de Foucauld (1858-1916), ermitaño y misionero en el Sahara

lunes, 21 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 22/09/26

“Busca su rostro. Sí, tu rostro, Señor, es lo que busco” (Sal 26,7-8)

Soy desvergonzado y temerario, oh tú, mi socorro y mi apoyo de siempre, tú que no me abandonas jamás. Mira, es el amor de tu amor el que me hace buscar tu rostro (Sal 26,8). Tú me ves y yo no puedo verte. Pero tú me has dado el deseo de verte y ver todo lo que te complace en mí. Tú perdonas al instante a este ciego que corre hacia ti. Tú le das la mano en cuanto tropieza.

En el fondo de mi alma resuena la voz de tu presencia y responde a mi deseo. El alma protesta y echa fuera todo lo que hay en mí y mis ojos interiores son deslumbrados por el fulgor de tu verdad. Me recuerda que el hombre no te puede ver y quedar con vida (Ex 33,20). Hundido en el pecado hasta el día de hoy, no he logrado morir a mí mismo para vivir únicamente para ti (2Cor 5, 15). No obstante, por tu palabra y por tu gracia, me quedo atento, aguardando sobre la roca de la fe, en el lugar que está junto a ti (Ex 33, 21). Apoyado en esta fe, espero paciente, según mis posibilidades y abrazo tu derecha que me sostiene y me guarda(Sab 5,16).

Alguna vez, cuando contemplo y miro por la espalda (Ex 33,23)a aquel que me ve, a Cristo tu Hijo, en su humildad como hombre, me paro a contemplar... Lo poco que he podido sentir y percibir de él atiza la llama de mi deseo interior. Con paciencia espero que tú retires tu mano (cf Ex 33,22) y que derrames en mí tu gracia iluminadora para que según la respuesta de tu verdad, muerto a mí mismo y vivo para ti, comience a contemplar tu rostro descubierto.

Fuente: Guillermo de San Teodorico (c. 1085-1148), monje benedictino y después cisterciense

domingo, 20 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 21/09/26

“El hombre se levantó y lo siguió”

Nuestro Señor le dijo a san Mateo: "Sígueme". Este santo amable fue un modelo para todos los hombres. Había sido en primer lugar un gran pecador, como el Evangelio dice sobre él, y después fue uno de los grandes, entre todos los amigos de Dios. Porque nuestro Señor le habló en el fondo de su ser, y como consecuencia lo abandonó todo para seguir al Maestro.

Seguir a Dios en verdad: en efecto todo está ahí, y para hacerlo, verdaderamente hay que abandonar completamente todas las cosas que no son Dios, cualesquiera que sean. Dios desea corazones; no se interesa por lo exterior, sino que quiere de nosotros una viva devoción interior. Esta devoción es más verdadera, que si rezase más que el mundo entero, o que si cantase tanto, que mi canto subiera hasta el cielo, más verdadera que todo lo que pudiera hacer exteriormente en ayunos, vigilancias y otras prácticas.

Fuente: Juan Taulero (c. 1300-1361), dominico en Estrasburgo

Comentario lectura evangelio 20/09/26

«Id también vosotros a mi viña»

El Señor no cesa en ningún momento de enviar obreros para cultivar su viña...: por medio de los patriarcas, luego de los doctores de la Ley y los profetas, y por último, los apóstoles, trabajaba, en cierto modo, cultivando su viña por medio de sus trabajadores. Todos aquellos que, a una fe recta, se unen las buenas obras han sido los obreros de esta viña...

Los trabajadores del principio del día, de la tercera, de la sexta y de la novena hora representan, pues, el antiguo pueblo hebreo, que, se aplica... desde el comienzo del mundo, a dar culto a Dios con una fe recta, y por tanto, no ha cesado, por así decirlo, de trabajar en el cultivo de la vid. Pero a la 11ª hora, son llamados los paganos, y es a ellos a quienes se destinan estas palabras: "¿por qué habéis estado allí, toda la jornada, sin hacer nada? " pues a lo largo de mucho tiempo, los paganos se habían descuidado de trabajar para la vida eterna, y estaban ahí, en cierta forma, toda la jornada, sin hacer nada. Pero observad, hermanos, lo que responden a la pregunta que se les ha planteado: «porque nadie nos ha contratado». En efecto, ningún patriarca, ni ningún profeta habían llegado a ellos. Y ¿qué quiere decir: "nadie nos ha contratado para trabajar" sino: "nadie nos ha predicado el camino de la vida «?

Pero nosotros, ¿qué excusa pondremos, si no hacemos buenas obras? Recordemos que hemos recibido la fe, al salir del seno de nuestra madre, escuchado las palabras de vida desde nuestra cuna, y fueron las ubres de la santa Iglesia el alimento de la doctrina celestial al mismo tiempo que la leche materna.

Fuente: San Gregorio Magno (c. 540-604), papa y doctor de la Iglesia

viernes, 18 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 19/09/26

«El grano que cayó en tierra buena..., dio fruto al ciento por uno»

Si me preguntáis qué es lo que quiere decir Jesucristo al hablar de ese sembrador que salió de madrugada a esparcir la semilla en su campo, hermanos, os digo que ese sembrador es el mismo buen Dios que comienza a trabajar para nuestra salvación desde el comienzo del mundo enviándonos profetas antes de la venida del Mesías para enseñarnos que debíamos ser salvados. No se contentó enviándonos a sus servidores, sino que vino él mismo y nos señaló el camino que debíamos tomar, y nos anunció la palabra santa.

¿Sabéis lo que es una persona que no se alimenta de esta palabra santa?... Se parece a un enfermo sin médico, a un viajero extraviado sin guía, a un pobre sin recursos. Es del todo imposible, hermanos, amar a Dios y contentarle sin alimentarse de esta palabra divina. ¿Qué es lo que puede llevar a ligarnos a él sino el conocerlo? ¿Y quién nos le hace conocer con todas sus perfecciones, sus bellezas y su amor por nosotros, si no es la Palabra de Dios que nos enseña todo lo que él ha hecho por nosotros y los bienes que nos prepara en la otra vida?

Fuente: San Juan María Vianney (1786-1859), presbítero, párroco de Ars

jueves, 17 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 18/09/26

El divino Corazón atraído por nuestra miseria

Un día, la meditación lleva a Gertrudis a tomar conciencia de su miseria interior. Esto le causa un gran desprecio de sí misma y ansiosa y turbada se pregunta cómo será posible gustar a Dios, que ve en ella todas las manchas. Dónde ella sólo descubre una mancha, su divina y penetrante mirada puede ver una infinidad.

El consuelo le es dado a Gertrudis con esta respuesta divina: “El amor rende amable al amado”. Ella comprende con esto que, sobre la tierra, entre los hombres, el amor tiene tanta fuerza, que la fealdad misma place al amante, gracias al amor que tiene. Hasta hacerle desear a veces, por amor, parecerse al amado. ¿Cómo dudar qué quien es Dios Caridad no pueda, por virtud de su amor, rendir amables a los que ama? (…)

Otra vez, el recuerdo de sus faltas pasadas la puso en tal confusión, que Gertrudis trató de esconderse para siempre. He aquí que el Señor se inclinó hacia ella con tanta reverencia, que toda la corte celestial, admirativa, trató de retenerla. Entonces el Señor respondió: “No puedo absolutamente dejar de unirme a quien, con las sólidas cuerdas de la humildad, atrae hacia ella a mi divino Corazón”.

Fuente: Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301), monja benedictina

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 17/09/26

La acogida del fariseo y de la pecadora

Acojamos a nuestro Dios y Salvador, el verdadero médico, el único capaz de curar nuestras almas, él que tanto sufrió por nosotros. Llama sin cesar a la puerta de nuestro corazón para que le abramos y le dejemos entrar, para que descanse en nuestras almas, nos lave los pies y los envuelva de perfume y se quede con nosotros. En un lugar del evangelio, Jesús reprende a uno que no le había lavado los pies, y en otro lugar dice: “Mira que estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa...” (Ap 3,20) Por esto ha soportado tantos sufrimientos, ha entregado su cuerpo a la muerte y nos ha rescatado de la esclavitud: para venir a nosotros y morar en nosotros.

Por esto, el Señor dice a los que en el día del juicio estarán a su izquierda, condenados al infierno: “Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me alojasteis; estaba desnudo y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.” (Mt 25,42-43) Porque su alimento, su bebida, su vestido, su techo, su descanso están en nuestro corazón. De ahí que está llamando sin cesar, queriendo entrar. Acojámosle, pues, e introduzcámosle dentro de nosotros, ya que él es también nuestro alimento, nuestra bebida, nuestra vida eterna.

Y toda persona que no lo acoge ahora en su interior, para que ahí descanse, o mejor dicho, para que ella descanse en él, no heredará el Reino de los cielos con los santos; no podrá entrar en la ciudad celestial. Pero tú, Señor Jesucristo, danos poder entrar para gloria de tu nombre, junto con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Fuente: Homilía atribuida a San Macario de Egipto (¿-390), monje

martes, 15 de septiembre de 2026

Horarios de la parroquia desde 14 de Septiembre 2026

Horarios de la parroquia desde 14 de Septiembre 2026

 A partir del próximo 14 de Septiembre los horarios de la Parroquia serán:


APERTURA

El templo de lunes a viernes: 

      - 18:00 a 20:30 h.

Domingo y festividades religiosas:

     - 10:30 a 14:00 h
     - 19:30 a 21:15 h

MISAS

Domingos y festividades religiosas:

     - 11:00 h
     - 13:00 h
     - 20:00 h

Lunes a Viernes:

     - 08:30 h
     - 19:30 h

Sábados y Vísperas de festivos:

     - 20:00 h

DESPACHO

Lunes a viernes en C/Santo Rey, 23 (Junto al templo):

     - 11:00 a 13:00 h  (Lunes, Miércoles y Jueves)
     - 16:30 a 20:00 h  (Martes y Jueves)
     - 16:30 a 18:00 h  (Miércoles y Viernes)


Comentario lectura evangelio 16/09/26

Dios nos llama incansablemente a la conversión

¿Hasta cuándo esperaremos para decidirnos a obedecer a Cristo, que nos llama a su Reino celestial? ¿No nos vamos a purificar? ¿No vamos a dejar de una vez este género de vida que llevamos, para seguir a fondo el Evangelio? (...) Decimos que deseamos el Reinado de Dios, pero sin preocuparnos demasiado por los medios a emplear para conseguirlo.

Aún más, por la vanidad de nuestro espíritu, sin preocuparnos lo más mínimo por observar los mandamientos del Señor, creemos ser dignos de recibir las mismas recompensas que aquellos que han resistido al pecado hasta la muerte.  Pero ¿quién en tiempo de la siembra ha podido quedarse sentado y dormir en casa y después recoger las gavillas preparadas durante la cosecha? ¿Quién ha hecho la vendimia sin haber plantado y cultivado la viña? Los frutos son para los que han trabajado, las recompensas y las coronas para los que han vencido. ¿Alguien ha coronado a un atleta que no se hubiera ni siquiera revestido para combatir con su adversario? Sin embargo, no sólo es necesario vencer sino también “luchar según las reglas”, como dice el apóstol Pablo (2 Tes 114,5), según los mandamientos que nos han sido dados. (…)

Dios es bueno, pero también es justo (…):”El Señor ama la justicia y el derecho” (Sal 32,5), por eso Señor "celebraré con un canto la bondad y la justicia (Sal 100, 1) (…) Fíjate con qué discernimiento el Señor usa la misericordia. No es misericordioso sin ver, no juzga sin tener piedad, porque “el Señor es justo y bondadoso, nuestro Dios es compasivo” (Sal 114,5). Entonces, no tengamos de Dios una idea incompleta. Su amor por los hombre no sea un pretexto para nuestra negligencia.

Fuente: San Basilio (c. 330-379), monje y obispo de Cesárea en Capadocia, doctor de la Iglesia

lunes, 14 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 15/09/26

Hijo, aquí tienes a tu Madre

“Aquí tienes a tu hijo”, dice el Señor a la Santa Virgen. Nuestro Señor le da todos los seres humanos por hijos, pidiéndole un corazón de madre para todos … Ella lo cumple y continuará toda la eternidad a cumplir con perfección incomparable este pedido de Dios, como todos sus pedidos. Seamos absolutamente seguros que ella tiene por todo ser humano un corazón maternal. Dirijámonos a esta querida Madre todopoderosa en todo lo necesario, con la total confianza de un niño a su madre. Una madre que ama infinitamente más que lo que puede amar una madre terrestre. Es una madre que puede obtener absolutamente todo de Dios, todo lo que es verdaderamente bueno para el alma…

“Aquí tienes a tu Madre”. Esto se dirige a cada alma. Todos tenemos que tratar a la Santa Virgen como a nuestra Madre, rendirle las atenciones que un buen hijo debe a tan buena madre: afecto, honor, servicio, confianza. O sea, ¡todo lo que Nuestro Señor le rendía a la Santísima Virgen! Amémosla y honrémosla, cuidándola y permaneciendo con ella en la oración. Sirvámosla, ayudando lo mejor que podemos en las obras que ella favorece o que se emprenden en su honor. Tengamos en ella confianza absoluta e invoquémosla sin dudar para lo que necesitemos, en deseos, emprendimientos, obras y acciones (…). Mostrémonos hacia ella como el más tierno de los hijos, recordando que ello es esencial en la obediencia a Jesús y la imitación de Jesús. En la obediencia, porque él lo pide formalmente y con solemnidad desde lo alto de la cruz. En la imitación, porque fue siempre un hijo modelo para su madre…

Fuente: San Carlos de Foucauld (1858-1916), ermitaño y misionero en el Sahara

domingo, 13 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 14/09/26

¡Cristo está hoy en la cruz y nosotros celebramos fiesta! ¡Para que conozcas que la Cruz es fiesta y solemnidad espiritual! Anteriormente la cruz era cosa de condenación; pero ahora, en cambio, ha venido a ser cosa de honra. Anteriormente era señal de condenación; actualmente lo es de salvación. Ella nos ha sido causadora de innumerables bienes. Ella nos libró del error; ella nos iluminó cuando estábamos sentados en las tinieblas; ella nos reconcilió con Dios cuando ya estábamos vencidos, y de enemigos nos hizo sus domésticos, y de alejados nos hizo vecinos de Dios. Ella es destrucción de la enemistad, guardiana de la paz, tesoro de bienes infinitos.

Por ella no vagamos ya en los desiertos, porque hemos conocido el camino verdadero; ya no vivimos fuera del palacio, pues hemos encontrado la puerta; no tememos los dardos encendidos del diablo, porque hemos encontrado la fuente. Por la cruz ya no estamos en viudedad, pues hemos recibido al Esposo; no tememos al lobo, pues hemos encontrado al Pastor. Por la cruz no tememos ya al tirano, pues estamos al lado del Rey.

Y por esto, al celebrar la memoria de la Cruz, hacemos fiesta por la Cruz: «¡Celebrémosla, dice Pablo, no con la vieja levadura, sino con ázimos de pureza y de verdad.» (1Co 5,8) Y luego, añadiendo la causa, prosigue así: «¡Porque nuestra Pascua, Cristo, ya ha sido inmolado!» (1Co 5,7).

Fuente: San Juan Crisóstomo, obispo

viernes, 11 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 12/09/26

Tener como deseo únicamente la voluntad de Dios

Con el texto de Isaías “Darás gloria a Dios siguiendo tus caminos” (cf. Is 51,7), Gertrudis comprendió que el que reflexiona con anterioridad sobre lo que va a hacer o decir, y viendo que no es de ninguna utilidad refrena su ímpetu, tendrá una triple ventaja. Primero, (…) le es dado encontrar en Dios las más suaves delicias. Segundo, los pensamientos malvados tendrán menos fuerza sobre él. Tercero, en la vida eterna el Hijo de Dios le acordará una más abundante participación a los frutos de esta eminente santidad de vida, que le hace hacer frente con imponente nobleza a la tentación y a triunfar gloriosamente. (…)

Con el texto “He aquí, ya tiene su recompensa con él” (cf. Is 40,10), Gertrudis comprendió que, en su amor, el Señor es él mismo la recompensa de sus elegidos. Prodigándose con tanta dulzura que el alma que lo ama puede decir de verdad que, por efecto de la extrema bondad del Señor, es recompensada mucho más allá de todo mérito. “Y su obra está ante él”, significa que habiéndose remitido enteramente a la divina Providencia, en toda acción tiene el único deseo que la voluntad de Dios le acuerde ser como perfecta ante él. (…) Ella comprendió que el que haga sinceramente penitencia de todo lo que haya cometido u omitido y se disponga a obedecer los preceptos de Dios, será verdaderamente santificado ante Dios. (…) 

Con el texto “Canten al Señor un cántico nuevo” (cf. Is 42,10), comprendió que cuando canta al Señor un cántico nuevo, pone en su canto el impulso de un don interior. Esa gracia del impulso le viene de Dios, por eso, el acto nuevo que resulta será agradable a Dios.

Fuente: Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301), monja benedictina

jueves, 10 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 11/09/26

El discípulo aventajado será como su maestro

«El discípulo no es más que su maestro, si bien cuando termine su aprendizaje, será como su maestro» Los bienaventurados discípulos estaban destinados a ser guías y maestros espirituales de toda la tierra. Debían, pues, dar prueba, más que los demás, de un fervor sobresaliente, estar familiarizados con la manera de vivir según el Evangelio y acostumbrados a practicar toda obra buena. Debían transmitir a los que instruirían la doctrina exacta, saludable y estrictamente según la verdad, después de haberla contemplado ellos mismos y haber dejado que la luz divina iluminara su inteligencia. Sin lo cual serían ciegos conduciendo a otros ciegos. Porque los que están sumergidos en las tinieblas de la ignorancia no pueden conducir al conocimiento de la verdad a los hombres que son víctimas de la misma ignorancia. Por otra parte, no querrían que cayeran todos juntos en el abismo de sus malas tendencias.

Por eso el Señor ha querido frenar la pendiente que conduce a la jactancia que se encuentra en tanta gente, y disuadirlos de querer rivalizar con sus maestros para llegar a tener más reputación que éstos. Les dijo: «El discípulo no es más que su maestro». Aunque algunos llegaran a un grado de virtud igual a sus predecesores, deberían, sobre todo, imitar su modestia. Pablo nos da prueba de ello cuando dice: «Sed imitadores míos como yo lo soy de Cristo» (1C 11,1).

Siendo así ¿por qué juzgas cuando el Maestro todavía no ha juzgado? Porque él no vino al mundo para  juzgarlo (Jn 12,47) sino para salvarlo... «Si yo no juzgo, dice, tampoco juzgues tú que eres mi discípulo. Es posible que tú seas culpable de aquel a quien juzgas... ¿Por qué tienes que mirar la paja en el ojo de tu hermano?»

Fuente: San Cirilo de Alejandría (380-444), obispo y doctor de la Iglesia

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 10/09/26

Los signos de la verdadera y perfecta caridad

Querido padre en Cristo, el manso Jesús. Yo, Catalina, esclava de los servidores de Jesucristo, le escribo en su preciosa Sangre, con el deseo de verlo fundado en la verdadera y perfecta caridad. (…)

He aquí los signos particulares que muestran si el alma tiene caridad o no. Ella no desprecia a nadie, sino que soporta con paciencia los defectos de otros. No se irrita, sino que está plena de mansedumbre, no convierte al hombre en injusto sino en justo, rendiendo a cada uno lo que le corresponde, ya sea que él obedezca o que mande. Da gloria a Dios y alabanza a su Nombre. Rechaza al odio y le da horror el pecado, ejerce el amor y la benevolencia con el prójimo. Si él es poderoso y tiene que ejercer la justicia, escucha al grande como al pequeño, al pobre como al rico. No mancha su conciencia cediendo a los elogios, a las amenazas, al placer o al displacer. Tiene la balanza derecha, dando a cada uno lo que quiere la justicia. Sirve con celo al prójimo, mostrando hacia él el amor que tiene por Dios: no puede rendir un servicio a Dios, pero se aplica a rendir servicio a los que Dios ama tanto, a la criatura razonable, que le es dada como intermediaria.

¡Qué dulce es la caridad, tierna madre! No existe tristeza en ella, ella es la alegría del que la posee.

Fuente: Santa Catalina de Siena (1347-1380), terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa

martes, 8 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 09/09/26

¡Felices los que estarán vacíos de todo y plenos de mí!

“Bienaventurados los pobres en espíritu”, que no sólo rechazan los bienes materiales, que es el primer grado, sino que suben más alto y vacían su alma de los apegos, gustos, deseos, y búsquedas de un fin que no sea Yo… Esta pobreza de espíritu realiza el vacío completo en el alma, lo vacía del amor de las cosas materiales, del amor del prójimo y del amor de si-mismo, sacando todo de ella, todo, dejando sólo un lugar vacío que Yo ocupo enteramente… Yo, entonces, les rendo divinizado ese amor de las creaturas materiales, que ustedes han echado de sus almas para que yo ocupe todo el espacio… Pero en Mí, en vista de Mí, ellos recomenzarán a amar, no por ellos, ni por ellas, sino por Mí: será la caridad ordenadamente. Amarán a todas las creaturas por Mí (…). ¡Felices los que serán pobres de espíritu, vacíos de todo, plenos de Mí!...

“¡Felices los que tienen hambre! Hambre de justicia, del reino de la justicia sobre la tierra, de Mi reino sobre la tierra, de Mi gloria. Hambre de verme glorificado por todas las almas, hambre de ver Mi voluntad perfectamente cumplida por todos los seres… Tengan siempre esta gran hambre de justicia, de ver la justicia perfectamente cumplida por ustedes y por todos los hombres, hambre de su perfecta santificación y de la perfecta santidad de todos los hombres… ¡Es esta hambre que abraza Mi propio Corazón!... Tegan esa hambre cada vez más, no por ustedes sino en vista de los hombres, en vista de Dios, por amor de Dios… ¡Felices serán entonces! ¡Estarán unidos perfectamente a Mi propio Corazón!...

Fuente: San Carlos de Foucauld (1858-1916), ermitaño y misionero en el Sahara

lunes, 7 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 08/09/26

«Genealogía de Jesucristo»

De nada sirve decir que nuestro Señor, hijo de la Virgen María, es verdaderamente hombre, si no se cree que lo es tal como lo proclama el Evangelio.

Cuando Mateo nos habla de la «genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham», dibuja, a partir del origen de la humanidad, la línea de las generaciones hasta José con quien María estaba desposada. Lucas, al contrario, remonta, desde Jesús, los peldaños sucesivos hasta llegar al comienzo del género humano, con ello demuestra que el primero y el último Adán son de la misma naturaleza (3,23s).

Ciertamente que era posible, a la omnipotencia del Hijo de Dios, para dar la instrucción y la justificación necesarias a los hombres, manifestarse de la misma manera que se apareció a los patriarcas y a los profetas, bajo forma carnal; por ejemplo, cuando luchó con Jacob (Gn 32,25) o cuando se puso a conversar con Abraham y aceptó el servicio de su hospitalidad hasta el punto de comer lo que éste le ofreció (Gn 18). Pero estas apariciones no eran sino signos, imágenes del hombre cuya realidad anunciaban, sacada de las raíces de sus antepasados.

El misterio de nuestra redención, dispuesta ya desde antes de los siglos, desde la eternidad, no podía llevarla a cabo ninguna imagen. El Espíritu no había aún descendido sobre la Virgen María, ni el poder del Altísimo la había cubierto con su sombra (Lc 1,35). La sabiduría no se había construido todavía una morada para que el Verbo se encarnara en ella y de esta manera, la naturaleza de Dios y la del esclavo se unieran en una sola persona, el Creador del tiempo naciera en el tiempo, y aquel por quien todo fue hecho fuera engendrado entre todas las criaturas. Si el hombre nuevo no hubiera asimilado la carne de pecado y cargado con nuestra vejez, si él, consubstancial al Padre, no se hubiera dignado tomar de la sustancia de su madre y asumir nuestra naturaleza –excepto el pecado-, la humanidad hubiera seguido siendo prisionera y a merced del demonio, y nosotros no podríamos gozar de la victoria triunfal de Cristo, porque su existencia hubiera tenido lugar fuera de nuestra naturaleza. Es, pues, de la admirable participación de Cristo de nuestra naturaleza que nace para nosotros la luz del sacramento de la regeneración. está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren!» (Sal 67,4; 33,1)

Fuente: San León Magno, papa

domingo, 6 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 07/09/26

Hoy, Jesús nos da ejemplo de libertad. Tantísimo hablamos de ella en nuestros días. Pero, a diferencia de lo que hoy se pregona y hasta se vive como “libertad”, la de Jesús, es una libertad totalmente asociada y adherida a la acción del Padre. Él mismo dirá: «Os aseguro que el Hijo del hombre no puede hacer nada por sí mismo sino solamente lo que ve hacer al Padre; lo que hace el Padre, lo hace el Hijo» (Jn 5,19). Y el Padre sólo obra, sólo actúa por amor.

El amor no se impone, pero hace actuar, moviliza devolviendo con amplitud la vida. Aquel mandato de Jesús: «Levántate y ponte ahí en medio» (Lc 6,8) tiene la fuerza recreadora del que ama, y por la palabra obra. Más aún, el otro: «Extiende tu mano» (Lc 6,10), que termina logrando el milagro, restablece definitivamente la fuerza y la vida a lo que estaba débil y muerto. “Salvar” es arrancar de la muerte, y es la misma palabra que se traduce por “sanar”. Jesús sanando salva lo que de muerto había en ese pobre hombre enfermo, y eso es un claro signo del amor de Dios Padre para con sus criaturas. Así, en la nueva creación en donde el Hijo no hace otra cosa más que lo que ve hacer al Padre, la nueva ley que imperará será la del amor que se pone por obra, y no la de un descanso que “inactiva”, incluso, para hacer el bien al hermano necesitado.

Entonces, libertad y amor conjugados son la clave para hoy. Libertad y amor conjugados a la manera de Jesús. Aquello de «ama y haz lo que quieras» de san Agustín tiene hoy vigencia plena, para aprender a configurarse totalmente con Cristo Salvador.

Fuente: P. Julio César RAMOS González SDB, (Mendoza, Argentina)

Comentario lectura evangelio 06/09/26

Hoy, el Evangelio propone que consideremos algunas recomendaciones de Jesús a sus discípulos de entonces y de siempre. También en la comunidad de los primeros cristianos había faltas y comportamientos contrarios a la voluntad de Dios.

El versículo final nos ofrece el marco para resolver los problemas que se presenten dentro de la Iglesia durante la historia: «Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18,20). Jesús está presente en todos los períodos de la vida de su Iglesia, su “Cuerpo místico” animado por la acción incesante del Espíritu Santo. Somos siempre hermanos, tanto si la comunidad es grande como si es pequeña.

«Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano» (Mt 18,15). ¡Qué bonita y leal es la relación de fraternidad que Jesús nos enseña! Ante una falta contra mí o hacia otro, he de pedir al Señor su gracia para perdonar, para comprender y, finalmente, para tratar de corregir a mi hermano.

Hoy no es tan fácil como cuando la Iglesia era menos numerosa. Pero, si pensamos las cosas en diálogo con nuestro Padre Dios, Él nos iluminará para encontrar el tiempo, el lugar y las palabras oportunas para cumplir con nuestro deber de ayudar. Es importante purificar nuestro corazón. San Pablo nos anima a corregir al prójimo con intención recta: «Cuando alguno incurra en alguna falta, vosotros, los espirituales, corregidle con espíritu de mansedumbre, y cuídate de ti mismo, pues también tú puedes ser tentado» (Gal 6,1).

El afecto profundo y la humildad nos harán buscar la suavidad. «Obrad con mano maternal, con la delicadeza infinita de nuestras madres, mientras nos curaban las heridas grandes o pequeñas de nuestros juegos y tropiezos infantiles» (San Josemaría). Así nos corrige la Madre de Jesús y Madre nuestra, con inspiraciones para amar más a Dios y a los hermanos.

Fuente: Prof. Dr. Mons. Lluís CLAVELL, (Roma, Italia)

sábado, 5 de septiembre de 2026

Comentario lectura evangelio 05/09/26

Hoy, ante la acusación de los fariseos, Jesús explica el sentido correcto del descanso sabático, invocando un ejemplo del Antiguo Testamento (cf. Dt 23,26): «¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, (...), y tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que le acompañaban?» (Lc 6,3-4).

La conducta de David anticipó la doctrina que Cristo enseña en este pasaje. Ya en el Antiguo Testamento, Dios había establecido un orden en los preceptos de la Ley, de modo que los de menor rango ceden ante los principales.

A la luz de esto, se explica que un precepto ceremonial (como el que comentamos) cediese ante un precepto de ley natural. Igualmente, el precepto del sábado no está por encima de las necesidades elementales de subsistencia.

En este pasaje, Cristo enseña cuál era el sentido de la institución divina del sábado: Dios lo había instituido en bien del hombre, para que pudiera descansar y dedicarse con paz y alegría al culto divino. La interpretación de los fariseos había convertido este día en ocasión de angustia y preocupación a causa de la multitud de prescripciones y prohibiciones.

El sábado había sido hecho no sólo para que el hombre descansara, sino también para que diera gloria a Dios: éste es el auténtico sentido de la expresión «el sábado fue hecho para el hombre» (Mc 2,27).

Además, al declararse “señor del sábado” (cf. Lc 6,5), manifiesta abiertamente que Él es el mismo Dios que dio el precepto al pueblo de Israel, afirmando así su divinidad y su poder universal. Por esta razón, puede establecer otras leyes, igual que Yahvé en el Antiguo Testamento. Jesús bien puede llamarse “señor del sábado”, porque es Dios.

Pidámosle ayuda a la Virgen para creer y entender que el sábado pertenece a Dios y es un modo —adaptado a la naturaleza humana— de rendir gloria y honor al Todopoderoso. Como ha escrito San Juan Pablo II, «el descanso es una cosa “sagrada”» y ocasión para «tomar conciencia de que todo es obra de Dios».

Fuente: Fr. Austin Chukwuemeka IHEKWEME, (Ikenanzizi, Nigeria)