Todos experimentamos sufrimientos y dificultades a lo largo de nuestra existencia, pero a la luz de la Resurrección de Cristo, todo en la vida adquiere un nuevo valor. La Pascua del Señor nos recuerda que estamos de paso en este mundo y que necesitamos asociarnos a la pasión de Cristo para poder gozar un día de Él por toda la eternidad. Cristo no vino a quitarnos el dolor sino a transformarlo mediante la fuerza de la esperanza que proviene de la fe. Por tanto, la Resurrección del Señor nos llena de gozo y alegría. No estamos solos. Cristo está con nosotros, ahora y por toda la eternidad.
(Fuente nocetnam)
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