Las palabras pronunciadas por Jesús ante Nicodemo, expresan el contraste entre la luz y las tinieblas. La luz es la voz de Dios en nuestra conciencia, la cual debemos formar rectamente con la asimilación de la PALABRA DE DIOS y las enseñanzas de la Iglesia, con la oración, con la guía del Espíritu Santo y con los consejos de personas prudentes.
Sin embargo, la conciencia se puede deformar cuando dejamos que nos dominen las pasiones, con la insinceridad de vida o con la falta de conocimiento de nuestra fe.
Necesitamos luz y claridad para nuestra propia vida y para los que nos rodean. Con nuestra oración se abre la puerta a Dios, que nos enseña a salir constantemente de nosotros mismos para ser capaces de acercarnos a los demás, especialmente en los momentos de la prueba, para llevarles consuelo esperanza y luz. Esta es nuestra responsabilidad como cristianos. Pidámosle a Dios su ayuda, para convertirnos en luz para los otros.
(Fuente nocetnam)
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